Carolina Barros: "Me estoy despidiendo de este paisaje"
El Mercurio
16 Diciembre 2012

Luego de más de 10 años sin exponer en tela, la artista regresa con una obra sugerente y actual: el paisaje que desaparece ante el avance inmobiliario. Una reflexión más que una denuncia. Los "Paisajes en tránsito que el hombre está eliminando de nuestra vista" los exhibirá a partir del martes 18 en galería AMS Marlborough.
CECILIA VALDÉS URRUTIA Las sugerencias que da Carolina Barros son claras: su obra nace al inicio del camino hacia su taller en Lo Barnechea. El hecho es que luego de subir el camino Santa Teresita nos enfrentamos a un drástico cambio: los amplios terrenos de espinos vacíos han ido desapareciendo, a veces de un mes a otro. Hoy dan paso a un sinnúmero de edificios que han ido surgiendo como callampas; algunos de ellos, incluso, carcomieron los cerros.

Las telas de la artista recrean ese paisaje en tránsito, antes y durante la embestida inmobiliaria.

En su taller, Carolina Barros prende una música de agua de fondo, "para combatir el calor" y enciende su computadora con un video. La filmación, sin texto, con mucho movimiento, transparencias, cambios de atmósferas, ruidos de pájaros y de maquinaria, introduce sutil y fuertemente en esa realidad que aqueja a varios sectores de la ciudad. Ese mismo video lo proyectará en la galería AMS Marlborough junto a sus técnicas mixtas.

Después de más de 10 sin exhibir obra en soporte tela, Carolina Barros Sánchez (nacida en 1962, diseñadora de la Universidad Católica y con varios premios en pintura a su haber) ha decidido volver a exponer con este tema que inquieta y viene trabajando hace un tiempo, a través de un cruce de técnicas y elementos que incorpora de esa misma realidad. "La experimentación es esencial en mi propuesta", afirma con entusiasmo.

"Mi propuesta es al revés de los románticos"

-Usted se centra en la fragilidad del paisaje

"Sí. Me refiero a la naturaleza virgen que soporta esta ciudad, que siempre ha existido dentro de ciertos límites, pero ese límite se ha ido corriendo. Ahí está la fragilidad. Se trata del momento en que el paisaje transita de lo natural a lo urbano. Mi propuesta se sitúa al revés de los románticos, que se instalaban frente a un paisaje inmenso, sublime, donde el hombre es nada. Aquí yo me pongo frente a este paisaje que el hombre lo está transformando, agrediendo y finalmente eliminando de nuestra vista. Mi proceso va desde lo real a lo contemplativo".

-¿Es una crítica en contra del avance despiadado de las inmobiliarias?

"No es exactamente una denuncia, es una reflexión ante el momento en que ese límite se corre o desaparece".

-Pero su obra se refiere a un lugar puntual: los alrededores de Lo Barnechea.

"Esto sucede en muchas comunas de la ciudad, esos crecimientos implican un avance sobre la naturaleza...".

-Ese paisaje, de espinos principalmente lo ubica después de una serie de tramas.

"Sí. Aquí el paisaje aparece detrás del movimiento y de la erosión de la ciudad. Realizo una intervención con tramas y texturas horizontales sobre el dibujo del paisaje, que representan el ajetreo de la ciudad. Esa naturaleza mater, territorio sagrado, donde todos podemos descansar nuestra mirada, es mi fuente de trabajo".

-Y la huella de la malla que cubre, de una u otra manera, el dibujo del paisaje ¿se transforma en un protagonista plástico?

"¡Exactamente! porque la visión de este paisaje lo trabajo a través de esa malla que las constructoras emplean al comenzar a hacer los cambios. Pero esa malla tiene sus propiedades: con el movimiento va formando ondas, si hay viento me deja -o no- ver lo que hay detrás. Ello lo capta muy bien la cámara de video, no la fotografía".

-El video es clave en su propuesta. Éste anuncia también el tema de que algo grave pasará...

"En el video encontré una herramienta de expresar lo que pasaba en mi cabeza y que no podía hacerlo con palabras. Cuando lo vi, recién pude explicar el sentido de todas estas telas. La elocuencia de las imágenes y del sonido del video ayuda mucho.

"Las filmaciones las realicé muy temprano, a las 7.30 de la mañana, cuando están todos los pajaritos en primavera y luego cuando empiezan a incorporarse los sonidos de la maquinaria de construcción".

"No podía expresarlo con palabras"

-¿Y cómo es el tratamiento del color ?

"Me inspiro en el momento en que el paisaje tiene menos color y lo dibujo en blanco y negro. El color lo da también la malla, y la temperatura del cuadro corresponde al minuto que hice la toma".

-El trabajo en grabado que ha venido haciendo en estos últimos años, ¿lo incorpora fuertemente aquí?

"Sí. La primera parte de mi trabajo es figurativa. Parto con dibujo y voy expresándolo en carboncillo y tinta. La segunda capa de la obra representa la urbe, la que es transferida y simbolizada a través de la malla. Esa malla es como la matriz de un grabado, puedo usar también la veta de un espino. Me sirven para crear superficies de color, texturas y velos. Yo no uso pinceles. Estas obras las trabajo de la misma forma como una piedra litográfica o una plancha metálica que voy a morder. Llevo la mecánica del grabado a la tela, lo que he venido haciendo hace más de 10 años. Pero cada obra es única e irrepetible, han sido realizadas manualmente y producto de mi reflexión personal".

-¿Sigue haciendo grabado, en forma paralela?

"Sí. Hago fotolitografía intervenida con aguafuerte y abordo el mismo tema: obtengo segmentos de los cuadros y rescato la visión más cercana y la trabajo con la riqueza en la textura y de todas las capas superpuestas que se obtienen de ahí".

-Y entre sus referentes, ¿le interesa el artista Dan Graham?

"Me interesan sus instalaciones donde está su afán de duplicar un pedazo de la naturaleza en un contexto urbano".

-¿Le importan más Richter y Tuymans?

"Así es, de Richter admiro su versatilidad, el haber indagado en distintos temas y técnicas y unir el grabado con la fotografía y la pintura. En tanto, de Luc Tuymans resalto su reivindicación de la figura, la cotidianidad y austeridad de las imágenes".

-En las carpetas que usted tiene con sus referentes, hay reproducciones de pinturas como "La Playa" de Couve, paisajes de Burchard, y los árboles del maestro Agustín Abarca...

"Me gusta ver lo que se ha hecho antes.Pero sobre todo, para mi trabajo de espinos, árboles nativos, me interesa Agustín Abarca. Tiene una manera de resolver el árbol suelta y monocromática".