En Galería A.M.S. Marlborough: Las construcciones visuales de Patricio Court
El Mercurio
11 October 2013

Hasta el 16 de noviembre se presenta una muestra de una obra reciente del connotado artista. Incluye cinco piezas bidimensionales de gran formato y veinticinco más pequeñas.
Marilú Ortiz de Rozas La dimensión rural de su obra ha sido uno de los factores inmutables de Patricio Court (1941). Aunque cada vez le cuesta más conseguir esos sacos de yute, que constituyen la base de sus piezas de gran formato. "Hoy casi todo es de plástico", afirma este artista, que trabaja con diversos elementos naturales, como tierra de colores, arena y polvo de mármol, para componer la materia de sus cuadros. "El único color que incorporo es el negro, por su capacidad para fijar la imagen y ordenar el espacio", destaca. Ni pincel ni brocha; sus principales herramientas son espátulas, como un albañil. "Esta exposición se llama 'Construcciones', porque en realidad yo no pinto, sino que construyo mis obras, a partir de materiales que emanan de la naturaleza y el campo", afirma.

Sin embargo, su vida siempre ha oscilado entre lo urbano y lo rural. De Chile se fue a España, en 1974, donde por siete años vivió en una masía, una casa de quinientos años enclavada entre los cerros de Ibiza, para luego irse a Madrid, donde instaló su taller en la céntrica Puerta del Sol. De allí, en 1997, se fue directamente al Maule, a una histórica propiedad familiar, en el fundo Santa Rosa de Lavaderos, y acaba de regresar a Santiago, donde se radicó en el barrio Lastarria.

Estos vaivenes, en su obra, no parecen dejar huellas más profundas que los mínimos surcos de un arado imaginario, que va marcando algunos de sus cuadros, con líneas delgadas. El mundo agrícola encuentra reflejo en su obra a través de estos trazos paralelos, y de los cuadrados y rectángulos. Aflora un geometrismo cada vez más puro, con figuras que han ido decantando; a la vez que estas se combinan con fragmentos de aguafuertes utilizados en trabajos anteriores, como un eterno retorno a los orígenes de su propia creación.

"Yo no concibo saltar de un universo plástico a otro; toda mi vida he seguido una línea investigativa, en la que avanzo y profundizo. Admiro profundamente a un artista como Josef Albers, que se consagró a una misma temática a lo largo de toda su trayectoria", sostiene.

Experimenta particularmente con los formatos pequeños, en los que trabaja en series, para llegar con ideas ya resueltas a los más grandes, que representan otros retos para él. "Me importa sentir que el resultado es algo mío, que responde a una inquietud que estoy planteando", manifiesta. Para este artista, que incursionó por años en el teatro y formó parte del grupo Ictus, es también fundamental que sus obras "no caigan en el diseño ni en un caos desestructurado".

El equilibrio entre todos estos aspectos formales y conceptuales son los que un talento como el de Court logra plasmar y transformar en simples pero contundentes "acontecimientos plásticos".

En esta muestra no incluye esculturas, sino solamente obras bidimensionales, las que sin embargo comparten la gramática de la volumetría, ya que se estructuran como tales al sobreponer cartones, maderas o superficies de arenas o tierras. "La escultura me aportó mucho, porque me sacó todo lo superfluo de la pintura", recalca.

Finalmente, Patricio Court, que está exponiendo simultáneamente en el Museo Agbar de Barcelona, sostiene que su obra sí está cambiando, porque lo étnico, por ejemplo, está desapareciendo. "Es porque volví nuevamente a la ciudad", concluye.