En galería AMS Marlborough: Las naturalezas vivas de Rafael Cidoncha
El Mercurio
9 August 2012

Unido a Chile por su amistad con Claudio Bravo, el artista español exhibe por primera vez su obra en nuestro país.
Marilú Ortiz de Rozas Una mirada intimista que se posa sobre objetos y paisajes cotidianos para reescribir sus historias, es parte de lo que propone Rafael Cidoncha (Vigo, España, 1952), quien exhibe por primera vez en Chile. Su muestra "Realismo de los límites" -que estará abierta hasta el 8 de septiembre en la galería AMS Marlborough- incluye 31 obras recientes: 21 óleos sobre tela y diez dibujos. "Es una selección del mundo que me interesa representar, hay paisajes, dibujos de interiores, algún retrato y naturalezas muertas", revela desde París.

Justamente, Bernard-Henri Lévy dice que sus obras "no son naturalezas muertas", sino que él ve más allá, el alma de las cosas, y pinta "contra la muerte, contra el tiempo, la precariedad, la nada". Cidoncha, que agradece el halago del filósofo galo, expresa que la corriente figurativa realista goza de buena salud. Sin embargo, él no se siente realista. "Es un término simplista y reductor, aunque utilizo el realismo como lenguaje y vehículo de expresión de mi mundo", precisa.

Lo que le interesa a Cidoncha es la luz, y un juego entre abstracción y realismo bastante ambiguo, "y toda esa vibración, o espíritu, que habita en las cosas más evidentes y que a veces pasa inadvertido". Compara su trabajo con el ejercicio del tiro al blanco, pero con los ojos vendados, y asegura que el oficio pictórico requiere de una práctica de muchos años. "En una época donde aparentemente todo pasa tan deprisa, no deja de resultar chocante", comenta.

Para él, lo esencial en su creación es la transmisión del sentimiento: "La traducción sin condicionamientos técnicos de lo que por alguna razón me emociona y queda después como un pozo en la memoria".

Cidoncha conoció a Claudio Bravo en la madrileña Galería Vandrés, de la que ambos formaban parte, cuando él aún no había terminado sus estudios de arte. "Le gustaron mucho mis dibujos y me propuso ir a pintar a su taller de Tánger, donde se acababa de mudar. Pasé varios veranos trabajando con él, en jornadas muy largas, durante dos o tres semanas. Aprendí mucho de su extraordinaria técnica y color", recuerda. Desde entonces conservaron una fuerte amistad y se veían en Madrid, Nueva York o Marruecos, y solían salir juntos a pintar en plena naturaleza.

Otra faceta que compartió con Bravo es la de retratista de la aristocracia española. "No se puede decir que mis dos retratos del Rey constituyan un hito en mi trayectoria, pero sí un desafío; no son una obra más ya que el representado no lo es", sostiene.

Otro tema recurrente en Cidoncha son las vitrinas con objetos arqueológicos: "Me interesan las excavaciones, por aquello de buscar en el pasado".Y también exhibe paisajes gallegos, que relatan un trayecto en tren que hacía con su abuela materna desde La Coruña a Vigo. "Pintar aquellos viajes infantiles fue una manera de revivir el recuerdo con otros ojos", concluye.