Alexandra Edwards
FOTOAMERICA
4 November 2004 - 4 December 2004

La exposición de Fotografías de Alexandra Edwards se inaugura en Galería A.M.S. Marlborough el 4 de noviembre en el marco del programa FOTOAMERICA.

La artista, formada en la School of Visual Arts de Nueva York, tiene a su haber exposiciones individuales y colectivas tanto en Chile como en el extranjero. La autora se caracteriza por hacer de la fotografía un instrumento de búsqueda personal para darle forma a sus sensaciones y para producir imágenes. La suya, entonces, no es fotografía documental ni de registro sino una exploración plástica. En este caso su imaginario juega con dos géneros que tienen una tradición tanto en la pintura como en la historia de la fotografía: el desnudo y la naturaleza muerta.

La muestra de Alexandra Edwards ocupa dos salas. La Sala Uno contiene una serie de 16 fotografías impresas digitalmente sobre telas de algodón que dan cuenta de su interés por investigar formatos y soportes. En la Sala Dos como contrapunto al desarrollo barroco presentado en la sala uno, la artista presenta una instalación basada en 5 módulos de 115 x 310 cm. cada uno, que entre ellos componen un horizonte paisajístico de extrema economía y poderosa atmósfera.

Adjuntamos a este comunicado de prensa, algunas palabras de Alexandra Edwards sobre su formación y trayectoria y el texto crítico que Claudia Donoso escribió para el catálogo de la muestra.

SOBRE ESTA EXPOSICION

Sala 1

-Históricamente la naturaleza muerta como género en la fotografía ha flirteado recatadamente con el erotismo al hacer un símil con las formas sugerentes de los frutos. En este trabajo me propuse jugar manifiestamente con esas asociaciones para delatar lo evidente. Con el propósito de exacerbar esta torsión, recurrí a postales eróticas antiguas y populares que con el tiempo han perdido su carácter subversivo y que hoy resultan cómicamente ingenuas. Proyecté estas imágenes sobre los elementos orgánicos que evocan la sexualidad humana para extremar la carga de los clichés que representan.

Sala 2

-La sala del pasto. Es un contrapunto al barroco de la otra serie. Traté de recrear la sensación de estar boca abajo tendida mirando con el ojo de una hormiga. Aquí lo manifiestamente irreal –la fotografía en blanco y negro de, en este caso, trigo recién plantado y la distorsión de escala- aspira a la verosimilitud mediante la evocación.

TEXTO

-Mi primera experiencia con la fotografía fue con fines científicos de documentación mientras estudiaba biología marina. Para conseguir ciertas tomas comencé a armar sets en acuarios con flora y fauna marina.

-En un momento dado se me ocurrió intervenir los sets. Empecé a alterar estas recreaciones de ambientes marinos introduciendo en la escena elementos ajenos al mar, objetos cotidianos, frutos, postales, etc. Tiempo después abandoné la ciencia y me fui a Nueva York a estudiar arte.

-Me doy cuenta de que trabajo en mi estudio un poco como en un laboratorio. Sobre la mesa compongo con objetos que me atraen y que he ido acumulando. Con ellos armo pequeñas escenografías que van variando en una situación que controlo y que me permite mezclar, ensamblar, iluminar, construir y desconstruir. Una cosa me va llevando a otra, a versiones, provocaciones, distorsiones, hallazgos.

-Me atrae la maniobra de fusionar elementos –casi como un experimento de química-para crear un nuevo objeto, una realidad nueva. Me entretiene la cocinería de mi trabajo.

-Las imágenes que construyo no derivan de un mapa preconcebido. Las calabazas, la cabeza de chancho, las postales eróticas y otros cachureos funcionan como material de la memoria, como vehículo de sensaciones, de recuerdos encontrados. Su combinatoria genera un precipitado en el que las cosas cambian de giro y se transforman.