CRSTÓBAL ANWANDTER
SOBRECARAS
18 June 2011 - 9 July 2011

En sus inicios, el pintor estuvo ligado a la academia. Formado con maestros de la pintura en talleres de Chile y México, parte de su aprendizaje, dice, ha estado también en el estudio de los pintores clásicos y modernos: “Los dibujé y copié lo más que pude, hasta entender sus lógicas de construcción”.

Anwandter se fue situando en escena con una factura realista de sello propio que ha ido evolucionando desde la experiencia del gesto pictórico, la forma y el color. Su obsesión ha sido la figura humana. Pero en su última exposición individual (2006, A.M.S. Marlborough), “ya estaba con la inquietud de deconstruir y resaltar aspectos gestuales e interpretativos”, sobre los representativos y anecdóticos.

El artista exhibe ahora los resultados de una investigación en la que se sumergió los cuatro años siguientes: Sobrecaras, una serie de retratos en grandes formatos donde se concentra más en el rostro o en los rasgos que van conformando la mancha, los empastes y las veladuras. El protagonismo de la figura, agrega, “es enriquecido con un lenguaje plástico innovador y abierto a todas las posibilidades de construcción y configuración”.

El proceso de la pintura entra en juego. Intentando conjugar pulcritud y definición con visceralidad y experimentación, el artista dice que ha dado un giro a un “estilo más fresco y espontáneo”. La precisión con que retrata las facciones de personajes anónimos contrasta con la primacía del gesto, la ambigüedad de las situaciones y las atmósferas cargadas psicológicamente. “La figura humana siempre será un laboratorio infinito de exploración, con la capacidad de renovarse y brindar nuevas posibilidades”, opina.