ANDRES HEINSEN
Qué Diablo..!
18 November 2010 - 19 December 2010

Exposición de Andrés Heinsen. Noviembre de 2010.

Para celebrar una de las escasas exposiciones de un pintor que ya va por la mitad de su camino, se compone este texto para intentar descifrar qué diablos refieren las líneas, manchas y colores que contienen 12 dibujos en tinta china, acuarela y témpera sobre papel, y 2 óleos sobre tela. Y así ofrecer un breve manual para contemplar la Creación.

Algo está pasando en estos cuadros. El pintor da la partida usando palabras de un conjunto de música popular: “Cándido, libera tu rabia, la vieja ternura úsala para revivir tu lóbrega vida de Lázaro”. Lázaro, el que es devuelto a la Vida por gracia. Cándido, el sencillo, sin malicia ni doblez. Desde ahí empezamos a mirar estos cuadros.

Chamanes, yatiris, santos, brujos y artistas tienen en común ser presa del Espíritu de la Era. Se entiende era como un período cósmico relevante y también como ese pedazo de tierra donde todo se revuelve para que brote vida agrícola. El Espíritu de los tiempos visita sin piedad a estas almas-puentes y revuelve en ellas todas las existencias, ante los ojos sorprendidos de los que llevamos la existencia tan ordenada. Hombre, levántate, algo está pasando en estos cuadros.

Vamos a desconfiar entonces de la conciencia del autor y atender a la Era. Las opiniones de los expertos en psique quedan fuera. Claramente la temática tiende a lo universal. Hace 650 años, Bocaccio pintó en palabras un Renacimiento, mientras la Peste azotaba su ciudad. Hace 450, Pieter Brueghel, el campesino, cantó en formas y colores el justo triunfo de la Muerte, cuando en Europa la Fe se aniquilaba y en América levantaba nuevos templos mestizos. El pintor que nos ocupa usa el lenguaje de un niño para dar la extremaunción a un tiempo decrépito. Gracias a Dios.

Una opinión relevante surge desde la Historia. El pintor al servicio de la doctrina. La extirpación de las idolatrías sigue en curso en estos cuadros. De un experto en arte rescatamos que “el pintor enseña dominio de la técnica del dibujo, así también del color, cuando lo invita. Y como signo de los tiempos, el arte marcado por una especie de miedo a lograr el oficio bien terminado”. Un duende osado y aterrado a la vez.

Dejamos para el final las opiniones sabias de dos niños y un mendigo. Los niños acusan la cercanía de monstruos y fantasmas. El mendigo señala que aquí hay un alma sufriente, como él, como el doctor de urgencia y como el empleado del matadero, cumpliendo su deber de tornar las rabias en virtudes.