Salvador Amenábar, en la huella de los retratistas
Artes y Letras, El Mercurio
27 Junio 2010 - 31 Julio 2010

En la huella de los retratistas
27/06/10 - El Mercurio (Chile)

Salvador Amenábar inauguró una atractiva exposición de retratos y autorretratos en la galería Ana María Stagno AMS Marlborough.

Magaly Arenas Zapata

¿P or qué la muestra tiene ese nombre tan curioso "Un concertista, doce mujeres y un artista atribulado''?, parece de una obra de teatro.
"Tal vez una comedia: el músico, el pintor y la modelo. Eran los cuadros que había... Al comienzo le pedí a mi amigo Maximiliano Zilleruelo que me ayudara a ponerle título a esta exposición y la cosa terminó en algo así como 'vino, aguarrás y lápiz labial'; pero era como mucho. Luego mi colega Eduardo Mena dio con esta versión final. Es un título que hay que tomárselo con humor".

-¿Y tú eres un pintor atribulado?
"No creo que nadie que tome este oficio en serio no lo sea un poco, en todo caso sonaba bien para el título, para los amigos, para esta comedia. Y ¿quién no quiere que un cuadro quede redondo? Es fácil caer en el pantano de la pintura, grandes frustraciones y la dificultad para saber cuándo detenerse. Entonces hay que dar vuelta el cuadro contra la pared y tratar de olvidarse, por un rato".

-¿Cómo trabajas los retratos, con las modelos en vivo o les tomas fotografías?
"Prefiero en vivo. Eso sí, tienen que soportar la intoxicación del aguarrás y la trementina. En vivo, porque o si no, es muy difícil entender el volumen y la profundidad. La aparente solución fotográfica tiende a una imagen plana, estática. El pintor que pinta por fotografías debe hacer un gran trabajo de artificio para combatir la imagen dura, sin movimiento, tan distinta a la realidad que palpita. En cambio, al estar pintando modelos en vivo, debe estar peleando contra el natural desasosiego e incomodidad del retratado".

-Me llama la atención que varios retratos no sean del frente de las personas sino más bien de medio lado o directamente de espaldas.
"No estoy de acuerdo que el retrato tenga que ser solamente el rostro. El retrato tiene más que ver con el parecido de algo, que también puede ser un paisaje o un objeto. El giro hacia el lado o hacia la espalda fue un giro hacia la neutralidad".

-¿Neutralidad? ¿A qué te refieres?
"Se trata del ocultamiento de la individualidad y de romper con la evidencia. Velázquez en su cuadro "La Venus del espejo'' pone en primer plano un desnudo femenino recostado de espalda donde el rostro se ve reflejado borrosamente en un espejo. Allí lo que hace es producir un efecto, que es un recorrido del espectador para llegar a ese rostro reflejado. Sus otros retratos son directos y no indirectos".

-¿Tienes algún referente más?
"La lista es larga. Lo peor para un pintor es pensar demasiado en pintores. Es más conveniente, como decía Cézanne, "desconfiar de todos", pero está difícil... Para mí el mejor retratista es Van Gogh."

-Hay varios autorretratos en esta muestra, ¿cuál es para ti su valor?
"Es que hay algo raro en el autorretrato, como un espejo que se transforma en el espectador. El retrato de un personaje en continuo movimiento y agitación, posando para sí mismo, en realidad cuando uno pinta lo ajeno también está pintando sobre sí mismo, que sería otra forma de autorretrato".

-Y las modelos de tus cuadros, ¿en qué te fijas para escogerlas?
"Creo que hay una línea estética, una especie de ideal de belleza que uno intenta realzar, de eso que existe entre la adolescencia y la madurez: la juventud. Estas mujeres correspondían a ese estado pleno, sensual. Por diversas razones llegaron a mi taller y las pinté".

-En tu exposición del año pasado ("Bares'') abundaba la gente y era un mundo sórdido, todo lo contrario de esta exposición.
"Ambas exposiciones van de la mano. Son líneas de trabajo paralelas. La anterior eran múltiples figuras en situaciones dramáticas, en movimiento. Ahora, en cambio, existe una única figura, pasiva, a veces en reposo. Hay un cambio en lo temático, de lo agitado e inquietante a lo pasivo, tranquilizante. Pero en lo netamente pictórico, las dos exposiciones tienen una similar propuesta realista, que va del insinuado a lo acabado, verosímil. Lo difuminado se vuelve algo definido, más intencionado.

Sebastián Garretón: Atreverse a cambiar
Aunque muchos lo conocen por sus evocadores paisajes inspirados en Chiloé, la verdad es que Sebastián Garretón nunca vivió en la isla, sólo pasó vacaciones. Sí vivió por algunos años en la Quinta Región y ya hace un tiempo que se encuentra radicado en Santiago.
Vivir en esta gran ciudad le ha generado nostalgia por el paisaje. Pero también, o quizás por lo mismo, esta añoranza derivó en crisis. Enfrentado a su realidad urbana se sintió desmotivado a seguir pintando escenas de la naturaleza. Se atrevió y dejó de pintar lo que acostumbraba y se embarcó en su entorno actual asumiendo artísticamente su vida en la ciudad.
"Con esta última exposición gané una libertad que me tiene muy contento, siento que pasé a otra cosa, estoy feliz de poder ejercer mi libertad de pintar. A veces los pintores se quedan pegados porque es lo que saben hacer, porque a la gente le gusta, lo pide, y es difícil atreverse a cambiar", cuenta Garretón.
En esta nueva etapa lo urbano y lo cotidiano es el gran tema de sus pinturas. Eso sí sin perder por ningún momento su estilo figurativo, su maravilloso y vibrante colorido y siempre con una dosis de humor e ironía.
Casi como un arquitecto, Garretón empezó a mirar las cosas en planos o plantas. Observó aeropuertos, casas, centros comerciales e incluso estacionamientos. Su mirada sintetizó esos espacios. Luego ironizó. Como sucede con un enorme estacionamiento de mall titulado: "Libertad de elegir".
Ahora el paisaje chileno de Garretón da cuenta de un Chile globalizado, con conflictos universales. Su estética más bien ingenua parece ser aún más efectiva cuando se trata de paisajes urbanos porque potencia su contenido.
"He aprendido a aceptar mi pintura, hay una onda conceptual que a veces es muy fuerte y que quiere dejar a los otros fuera", explica el artista. "Yo soy una persona positiva, no me interesa copiar la realidad, y he desarrollado un lenguaje propio, entendible por todo el mundo".